El físico francés Henri Becquerel, mientras investigaba la fluorescencia en 1896, descubrió -de chiripa- la nueva propiedad de la materia conocida como "radiactividad". Lo de investigador no lo recogió del piso, porque era hijo de Alexandre-Edmond Becquerel (el que inventó la fosforoscopia) y nieto de Antoine César Becquerel (uno de los fundadores de la electroquímica). Con unos parientes así, cualquiera se gana el Nobel de Física, como se lo ganó Henri en 1903.
